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viernes, 18 de febrero de 2011

No hay vacaciones

JUAN MARTÍN POSADAS 
El verano transcurre y nadie quiere ser importunado en esta época. Pero ¡cuidado! A un viejo y mal manejado problema del Uruguay se lo está enloqueciendo peligrosamente. Nadie puede invocar vacaciones o motivos de abstención. Voy a hablar claro: hay un problema institucional militar y el escenario político -aquel que aún merece el nombre- está demasiado despoblado y tranquilo. 
Se han juntado dos asuntos con diferencia de pocas semanas. El malhadado propósito, llevado adelante por el Canciller Almagro, de hacer desaparecer de cualquier modo (jurídico o no) la ley de caducidad y el procesamiento del Gral. Dalmao junto a las citaciones judiciales al mayoreo a personal militar. En cuanto a hablar claro empiezo por la oposición. No está. Hubieron pronunciamientos individuales de dirigentes pero no conozco posiciones partidarias, pronunciamientos orgánicos. Los partidos de oposición no han mostrado la firmeza que el problema requiere, no se han estremecido: dicho en criollo, nadie se desensilló corcoveando. 
También es cierto que el gobierno, de cuyas filas ha salido el cúmulo de insensatez desparramada, de cuyos aliados nacieron las imprudencias que fueron pudriendo el asunto, desde allí nadie invitó, nadie entendió que el asunto requería un enfoque concertado y nacional. Resulta difícil comprometer ayuda a un Presidente apretado cuando no se tiene claro para qué lado quiere agarrar. En el tema de la ley de caducidad Mujica dijo que iba a hacer lo que resolviera el Frente Amplio ¿cómo puede la oposición disponerse a ayudar? 
Pero, además, el estado de la opinión pública ha sido atizado por operadores frentistas durante largo tiempo, no digo en contra de solucionar sino tan siquiera de razonar el problema. ¿Puede esperarse que la oposición, para ayudar al gobierno, se juegue contra una opinión pública que el propio frente alimentó y dirigió? 
Por último: Mujica asumió un compromiso con las Fuerzas Armadas en Durazno apenas asumió. Dijo frente a los mandos: "En toda sociedad hay diferencias de todo tipo que permanentemente nos antagonizan (…). Pero unidad nacional significa que, a pesar de eso, hay un algo mayor que es causa común, que nos envuelve a todos como una gigantesca bandera (…). Por eso estoy aquí. Me hago cargo de una causa común. No me puedo hacer el distraído. Estas Fuerzas Armadas de hoy no deben cargar con ninguna mochila del pasado ante su pueblo (…). El camino que les vengo a proponer ya lo ensayó este país. ¿Qué fue nuestra historia nacional de conflictos de blancos y colorados? Décadas de tensión y de guerra terminaron cuando tuvieron la inteligencia de construir ciudadanía en común". 
El Partido Nacional debe concurrir sin demoras al espacio público y tomar partido; condenar sin ambajes -con nombre, apellido y profesión-, a los insensatos que han echado leña al fuego y a los débiles que se han dejado intimidar. En cuanto al Presidente: apoyar sus palabras, recordarle su compromiso y ofrecerle para su cumplimiento el soporte político que no tiene. 
Lo que corre riesgo es la dignidad nacional y la consistencia de los partidos políticos como garantes permanente de la solidez democrática del Uruguay. 
"Es difícil ayudar a un Presidente cuando no se tiene claro para qué lado quiere agarrar".